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El Pozo y la Pila

EL POZO Y LA PILA

Los pozos de las casas patio están habitualmente formados, por un cilindro hueco socavado, hasta el manto de agua, que suele estar entre 6 y 10 metros, sus paredes suelen ir revestidas de ladrillo o piedra de mampostería.

A ras de suelo se encaja el brocal del pozo, que en algunas casas veremos de cerámica, y en las más populares como una mera continuación o saliente de obra, debidamente enlucido y blanqueado. Por encima del brocal se sitúa una estructura de vigas de madera empotradas en el muro, o una arcada de hierro forjado con algún adorno o filigrana en caso de estar a la intemperie.

Otros elementos menores pero fundamentales son la soga, habitualmente de esparto o cáñamo, la polea o carrucha, colgada en alto sobre la parte central de la estructura, la cubeta de zinc o pozal y los tradicionales ganchos o arrebañaderas de hierro de diferentes tipologías, que sirven para recoger objetos que se caigan al interior del pozo.

Muchos de estos pozos eran medianeros, como el de esta casa, por lo que los vecinos compartían su reserva de agua. En la mayoría de los casos junto al pozo se situaba la pila para lavar, por la cercanía al agua. Este espacio también contaba, con los utensilios necesarios para hacer la colada, como barreños de cerámica o zinc y restregaderas o tablas de lavar.

 

Otro uso frecuente era como lugar, para apagar la cal viva, en una tinaja destinada a ese uso, necesaria para el mantenimiento y blanqueo de la casa en su conjunto.

La cal

A finales de primavera, se encalaban las casas y fachadas en el plazo que iba de Cuaresma Al Corpus, coincidiendo con la llegada del buen tiempo, cuando dejaba de llover.

La cal se vendía en las carbonerías o piconerías en forma de piedras blancas, (cal viva) que más tarde había que diluir en agua (apagar).
En el proceso el agua se ponía a hervir, y al cabo de media hora, las piedras se convertían en una pasta de color blanco intenso.
Técnicamente, la cal, es carbonato cálcico, que procede de la cocción de rocas calcáreas, a alta temperatura. Una vez cocidas, cuando se introducen en agua, se convierten a su vez en hidróxido de calcio.

El encalado, asegura una excelente protección a las casas, ya que las hace impermeables a la lluvia, y permite que las paredes transpiren, e impidan la humedad, la cal además tiene importantes propiedades fungicidas.

Para dar otras tonalidades, a la cal, se mezclaba con pigmentos naturales en polvo, el más clásico era el azulete, pero también eran corrientes el ocre amarillo, el almagra, y el verde malaquita.

Del reconocimiento internacional de la cal de Andalucía, baste decir, que un año antes de la declaración de La Fiesta de los Patios de Córdoba, como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, en el año 2012, la fabricación artesanal de la cal de Morón de la Frontera, en la provincia de Sevilla, obtuvo el mismo galardón que otorga la UNESCO.

Sobre el autor

Ingeniero Técnico Informático

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